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miércoles, 25 de diciembre de 2013

Conjuntivitis

La conjuntivitis es una infección o irritación ocular leve y  muy común. Está causada por gérmenes y suele aparecer cuando el niño sufre un resfriado o una infección de oídos. También, puede ser una irritación causada por alergias, agentes químicos o irritantes ambientales como el humo o el polvo.

La conjuntivitis puede afectar a uno o a los dos ojos. Generalmente dura entre 3 y 5 días, después de los cuales remite. Los síntomas más significativos son el enrojecimiento de la parte blanca del ojo, el picor y la sensación de calor en el ojo, sensibilidad a la luz, y, generalmente, el ojo lagrimea y produce gran cantidad de secreciones, que hace que el niño se levante por las mañanas con los ojos pegados.

Los niños en edad escolar y preescolar son los más propensos a sufrir la conjuntivitis. Al ser una enfermedad infecciosa, puede producirse el contagio a las personas que rodean al enfermo. Suele producirse porque los niños se frotan los ojos para aliviar el picor o se limpian las secreciones con las manos y luego pueden tocar las manos de otros niños u objetos que otros niños pueden tocar, y después se llevan las manos a sus propios ojos. También se puede transmitir al utilizar la misma toalla para la cara por los diferentes miembros de la casa.

El tratamiento de la conjuntivitis es la limpieza ocular, ya sea mediante agua o con sueros fisiológicos. En ocasiones el pediatra puede recomendar la administración de antibióticos mediante colirios o cremas oculares. Para que estos sean especialmente efectivos, primero se debe realizar una limpieza del ojo, como mencionamos anteriormente. Si la conjuntivitis es causada por un proceso de alergia, el tratamiento consistirá en administración de antihistamínicos en forma de colirios o por vía oral, o corticoides.


Para evitar el contagio es aconsejable intentar que el niño se frote los ojos, mantener los ojos del niño limpios y sin secreciones, lavar las manos tras limpiar los ojos del niño y utilizar pañuelos o toallitas desechables.

Otitis media

La otitis media es una de las enfermedades más características que sufren los niños en los primeros tres años de vida. Son más propensos a sufrirlas aquellos niños que acuden a guarderías desde muy pequeños, aquellos que tienen problemas de alergia,  aquellos cuyos familiares más cercanos (padres o hermanos) hayan padecido esta enfermedad en su infancia, y aquellos cuyos padres fumen en casa.

Es una inflamación del oído medio causada por bacterias o virus que penetran en el cuerpo a través de la garganta o la nariz. Cuando llegan a la Trompa de Eustaquio se multiplican produciendo moco y pus que provoca un aumento en la presión en el interior del oído y distiende el tímpano, que aparece abombado.

En ocasiones, cuando la presión en el interior del oído es muy alta, se produce una ruptura en el tímpano, y el pus, la sangre y la mucosidad salen hacia el exterior mediante el conducto auditivo externo. La ruptura del tímpano no es un motivo de preocupación, ya que acelerará la curación y se volverá a cerrar por sí solo en 2 ó 3 días.

Los síntomas característicos de la otitis media son el dolor de oído y la ligera pérdida de audición, fiebre, drenaje del oído, irritabilidad, vómitos y pérdida del equilibrio.

El tratamiento más específico es la administración de antibióticos durante / o 14 días. Normalmente, tras 48 horas de administración del tratamiento, la sintomatología mejora significativamente; pero debe completarse el tratamiento para la eliminación de la enfermedad, o de  lo contrario, podría reproducirse. Es muy común la administración de descongestionantes nasales y mucolíticos junto con el antibiótico, para disminuir la presión de los mocos; y antiinflamatorios como el dalsy o junifen para aliviar la inflamación y el dolor del oído.


Aunque la otitis media no se contagia de forma directa entre el niño enfermo y el niño sano, sí que se contagian los resfriados que suelen ir asociados a esta enfermedad. Por ello, es recomendable el aislamiento del niño durante los primeros días de enfermedad y no llevarlo al colegio o la guardería para evitar que contagie a otros niños.